Nuestro trabajo nace del amor por el campo y las tierras que nuestros antepasados han trabajado, sacando sus vidas adelante con ellas.
Ahora nos toca a nosotros cultivarlas y sacarles rendimiento, rescatando tradiciones familiares y seleccionando cultivos que hoy en día son sostenibles en el tiempo que nos toca vivir.
Además de estar inmersos en la truficultura, tenemos nuestra propia producción de aceite de oliva Virgen y almendra.
Durante años, se ha invertido tiempo, esfuerzo y paciencia en probar, aprender y mejorar, siempre con un objetivo claro: alcanzar la excelencia en la producción respetando la tierra.
No fue una decisión rápida ni sencilla.
Vivir del campo en esta zona nunca ha sido fácil, pero vimos en la trufa una oportunidad para sacar adelante las tierras familiares que tanto trabajo habían costado a nuestros antepasados.
El cultivo de la trufa es un camino a largo plazo.
Requiere dedicación, conocimiento de la planta trufera, calidad de la tierra y la humedad adecuada.
Requiere paciencia. Mucha paciencia.
La truficultura nació del deseo de preservar nuestras tierras antiguas, auténticas joyas de hoy en día.
Creemos en el trabajo constante, en el respeto por lo heredado y en hacer las cosas bien, incluso cuando nadie está mirando.