ANTES QUE TRUFEROS,

SOMOS AGRICULTORES.






Nuestro trabajo nace del amor por el campo y las tierras que nuestros antepasados han trabajado, sacando sus vidas adelante con ellas.

Ahora nos toca a nosotros cultivarlas y sacarles rendimiento, rescatando tradiciones familiares y seleccionando cultivos que hoy en día son sostenibles en el tiempo que nos toca vivir.

Nuestro proyecto fue, es y será familiar.


Además de estar inmersos en la truficultura, tenemos nuestra propia producción de aceite de oliva Virgen y almendra.


Durante años, se ha invertido tiempo, esfuerzo y paciencia en probar, aprender y mejorar, siempre con un objetivo claro: alcanzar la excelencia en la producción respetando la tierra.

Hace 17 años decidimos apostar por el cultivo de la trufa negra.


No fue una decisión rápida ni sencilla. 

Vivir del campo en esta zona nunca ha sido fácil, pero vimos en la trufa una oportunidad para sacar adelante las tierras familiares que tanto trabajo habían costado a nuestros antepasados.


El cultivo de la trufa es un camino a largo plazo. 

Requiere dedicación, conocimiento de la planta trufera, calidad de la tierra y la humedad adecuada. 

Requiere paciencia. Mucha paciencia.

DONDE LA TADICION SE CONVIERTE EN EXCELENCIA

La truficultura nació del deseo de preservar nuestras tierras antiguas, auténticas joyas de hoy en día.

Durante diecisiete años hemos estado aprendiendo de plantas, micorrizas, maneras de cultivo, rotabilidad de plantaciones para lograr una continuidad y excelencia en el producto final.

Nuestra labor es cuidar y poner en valor cultivos que acompañen las cualidades de nuestras tierras olvidadas para el mundo.

El legado que nos han dejado quisiéramos ofrecérselo a nuestros hijos.

Apasionados por el arte de cultivar nos motiva la ilusión de mantener nuestra herencia viva, haciéndolo brillar con todo su esplendor.


Tener los pies en la tierra nos ha permitido conseguir grandes logros.


Creemos en el trabajo constante, en el respeto por lo heredado y en hacer las cosas bien, incluso cuando nadie está mirando.